En el mágico paisaje del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, entre pinos y nieves perpetuas, se encuentra Nahualac, una laguna tan enigmática como hermosa. Este cuerpo de agua, ubicado a una altitud de 3,960 metros sobre el nivel del mar, es más que un lugar de interés natural: es un microcosmos que guarda secretos de las culturas prehispánicas y de la cosmovisión de quienes veneraban las fuerzas de la naturaleza.
