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martes, 14 de enero de 2025

Nahualac, la laguna de los nahuales escondida en el Iztaccíhuatl

 


En el mágico paisaje del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, entre pinos y nieves perpetuas, se encuentra Nahualac, una laguna tan enigmática como hermosa. Este cuerpo de agua, ubicado a una altitud de 3,960 metros sobre el nivel del mar, es más que un lugar de interés natural: es un microcosmos que guarda secretos de las culturas prehispánicas y de la cosmovisión de quienes veneraban las fuerzas de la naturaleza.

Ubicación y significado

Nahualac está situada en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, también conocido como “La Mujer Dormida”, en el Estado de México. Aunque su acceso no es sencillo, pues requiere una caminata desafiante desde puntos como Paso de Cortés o San Rafael, quienes logran llegar quedan maravillados por su atmósfera misteriosa. El nombre "Nahualac" proviene del náhuatl y significa “en el agua del nahual”, combinando las palabras nahualli (“hechicero” o “ser capaz de transformarse”) y atl (“agua”).

El nombre refleja la esencia del lugar: un espacio entre mundos, donde lo terrenal y lo sobrenatural se encuentran. Para las culturas prehispánicas, los cuerpos de agua simbolizaban límites entre el cielo, la tierra y el inframundo, y Nahualac no era la excepción.

Historia y vestigios arqueológicos

Desde tiempos remotos, Nahualac fue un sitio ceremonial dedicado a Tláloc, dios de la lluvia, la fertilidad y la vida. En el centro de la laguna se encuentra un tetzacualco, una estructura de piedra rectangular orientada hacia los cuatro puntos cardinales. Este altar simbolizaba la conexión entre los planos del universo: el inframundo reflejado en las profundidades del agua, la tierra firme donde se realizaban los rituales, y el cielo que se manifestaba en el espejo del agua.

Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han revelado restos de ofrendas prehispánicas, incluyendo figuras de animales, principalmente coyotes, que tenían una fuerte asociación con los nahuales. Además, se han encontrado evidencias de rituales para pedir lluvias en los períodos de sequía, donde los habitantes de la región buscaban asegurar la prosperidad de sus cultivos.

El Valle de las Ofrendas, ubicado a pocos metros de la laguna, también muestra vestigios de una actividad ritual intensa, confirmando la relevancia espiritual de esta región para los antiguos pobladores.

El espejo de los dioses

Uno de los aspectos más fascinantes de Nahualac es su relación con la astronomía y la cosmovisión prehispánica. Durante las noches claras, la laguna se transforma en un espejo perfecto donde el cielo estrellado y la luna parecen unirse con el agua. Este fenómeno reforzaba su carácter sagrado, permitiendo a los antiguos observadores interpretar los ciclos celestes y su influencia en la tierra.

Incluso hoy, los visitantes reportan sentir una conexión profunda con el lugar. Algunos mencionan experiencias casi místicas, como perder la sensación del tiempo mientras contemplan los reflejos en el agua. En redes sociales, Nahualac ha ganado fama como un sitio extraordinario, con relatos que incluso incluyen supuesta actividad OVNI.

Rutas y recomendaciones para llegar

Nahualac puede visitarse desde diferentes puntos de acceso, como Amecameca, San Rafael o Tlalmanalco. Aunque algunas rutas permiten llegar en vehículos todoterreno, la mayoría de los viajeros opta por el senderismo. La caminata, que inicia a 2,600 metros sobre el nivel del mar y culmina en los 3,960 metros, es exigente y requiere buena condición física, equipo adecuado y, de preferencia, un guía experimentado para evitar extravíos.

El esfuerzo es recompensado con creces al alcanzar la laguna. Desde su orilla, es posible admirar el imponente Popocatépetl al sur y la majestuosa cascada congelada al norte. Para quienes buscan una experiencia completa, se recomienda visitar durante la temporada de lluvias, cuando la laguna está llena y su magia alcanza su máximo esplendor.

Nahualac hoy: entre el pasado y el presente

Hoy en día, Nahualac sigue siendo un punto de convergencia entre la naturaleza y la espiritualidad. Aunque las culturas que la veneraron desaparecieron hace siglos, su legado persiste en los mitos, en las investigaciones arqueológicas y en las vivencias de quienes la visitan.

La laguna no solo representa un fragmento de la historia prehispánica, sino también un recordatorio de la importancia de cuidar nuestro entorno natural. Nahualac, con su místico encanto, invita a reflexionar sobre la relación entre los humanos y el cosmos, entre el agua y la vida, entre el pasado y el presente.





Fuentes:

https://tendenciaspuebla.com.mx/nahualac-la-laguna-de-nahuales-escondida-en-el-iztaccihuatl/

https://continuamosmx.com/index.php/2022/01/27/la-laguna-de-nahualac-una-experiencia-a-la-cosmovision-de-la-naturaleza/

https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/capsula%3A304

Fotos:

Marco Antonio Perez

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