Enclavado en el enigmático paisaje de Popo Park, a la sombra de los volcanes que dominan el horizonte, se alza un castillo que parece extraído de un cuento medieval. El Castillo Sur, construido en la década de 1940, es mucho más que una simple edificación de piedra. Fue un regalo de amor, una ofrenda del Dr. Ángel Zimbrón y Paz a su esposa, y, hasta el día de hoy, sus robustos muros y elegantes torres narran una historia tanto de devoción como de nostalgia por tiempos pasados.
Una arquitectura que evoca épocas medievales
Este castillo tiene un estilo arquitectónico que recuerda a los castillos medievales europeos, con ciertos detalles que lo alinean al estilo neogótico o romántico, tan en boga a finales del siglo XIX y principios del XX. A medida que uno se acerca, lo primero que captura la atención es el uso rústico de la piedra natural en la fachada. Las piedras, sin mucho pulido ni tratamiento, parecen haber sido extraídas directamente del paisaje circundante, lo que le otorga al castillo un aire de fortaleza ancestral. Esta elección no es casual; los castillos medievales se construían con materiales disponibles en el entorno, enfatizando la durabilidad y defensa sobre la estética refinada.
El lenguaje gótico en los detalles
El Castillo Sur se presenta como un fiel exponente de la estética neogótica. Los arcos apuntados que adornan los ventanales de la planta superior y el marco de la puerta principal crean una sensación de verticalidad y ligereza, características esenciales de este estilo. Estos arcos ojivales, que en el pasado tenían funciones tanto estéticas como estructurales, aquí sirven para reforzar el aire romántico de la construcción.
En el lado izquierdo de la edificación, una torre circular se eleva hacia el cielo, coronada con almenas. Aunque estas almenas eran, en los castillos medievales, elementos defensivos que protegían a los habitantes durante asedios, en este caso son puramente decorativas. No obstante, su presencia remite al pasado bélico de las fortalezas europeas y le confiere al castillo una apariencia imponente y atemporal.