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viernes, 14 de marzo de 2025

Don Goyo: El Guardián de Fuego que Cumple Años

El sol apenas despuntaba en el horizonte cuando un grupo de pobladores comenzó su ascenso por las faldas del Popocatépetl. En sus manos llevaban flores, frutas y pan, mientras el aroma del copal perfumaba el aire frío de la montaña. Era el 12 de marzo, el día en que “Don Goyo” celebraba su cumpleaños.



Un volcán con historia y alma

El Popocatépetl, cuyo nombre en náhuatl significa “montaña que humea”, se ha erigido como un titán de piedra y fuego desde hace aproximadamente 730,000 años. Su presencia ha sido testigo de la historia de México, desde la época prehispánica hasta nuestros días. Para los mexicas, su cima representaba la morada de los dioses, y sus fumarolas, la voz de los espíritus que habitaban en su interior. Pero más allá de su historia geológica, el Popocatépetl también es un ser con identidad propia: Don Goyo.

martes, 14 de enero de 2025

Nahualac, la laguna de los nahuales escondida en el Iztaccíhuatl

 


En el mágico paisaje del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, entre pinos y nieves perpetuas, se encuentra Nahualac, una laguna tan enigmática como hermosa. Este cuerpo de agua, ubicado a una altitud de 3,960 metros sobre el nivel del mar, es más que un lugar de interés natural: es un microcosmos que guarda secretos de las culturas prehispánicas y de la cosmovisión de quienes veneraban las fuerzas de la naturaleza.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Capilla de San Lorenzo, Diácono, Tlalmimilolpan al pie del Iztaccíhuatl

 


Ubicada en el corazón de Tlalmimilolpan, la Capilla de San Lorenzo, Diácono, es un testimonio vivo de la rica herencia cultural y religiosa que distingue a esta comunidad. Con una fachada de estilo colonial sencillo, marcada por detalles en rojo que resaltan sobre un fondo amarillo, esta capilla es el alma de las festividades locales y un punto de encuentro espiritual para sus habitantes.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Ferrocarril Interoceánico Ozumba




Era 1965 y el Ferrocarril Interoceánico atravesaba las montañas del Estado de México, una máquina de hierro que parecía desafiar la quietud de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Desde Amecameca hasta Nepantla, los rieles del tren cortaban los paisajes como una arteria de progreso, y los pueblos en su paso recibían cada llegada con asombro y familiaridad.

Al cruzar el puente de Ozumba, la locomotora dejaba escapar un vapor que se alzaba entre el verdor de los campos y las casonas del lugar, mientras el sonido de su silbato anunciaba su paso inminente. Era un sonido que todos en el pueblo reconocían, desde los niños que jugaban en las calles hasta los campesinos que, al verlo pasar, se quitaban el sombrero en señal de respeto. Para los habitantes, el tren era más que un medio de transporte: era un lazo que los unía con otras comunidades, una puerta abierta al mundo más allá de las montañas.

lunes, 14 de octubre de 2024

El Arcos del Sitio, Tepotzotlán: La grandeza del Acueducto Xalpa

 



Un legado de agua y piedra

A poco más de 40 kilómetros al norte de la Ciudad de México, Tepotzotlán esconde un tesoro arquitectónico que, aunque en silencio, resuena con ecos de historia y majestuosidad. Los Arcos del Sitio, también conocidos como el Acueducto de Xalpa, se elevan como guardianes del pasado en medio de un paisaje natural sublime. Este monumento no solo es un ejemplo del ingenio técnico de los tiempos coloniales, sino también un lugar donde la historia, la naturaleza y la aventura se entrelazan en armonía.

La ingeniería de los jesuitas: Visionarios del agua

A inicios del siglo XVIII, los jesuitas emprendieron una de sus obras más ambiciosas en México: construir un acueducto para llevar agua desde los manantiales de la Sierra de Tepotzotlán hasta la Hacienda de Xalpa, un próspero centro agrícola y ganadero. La misión no era sencilla; el terreno accidentado y las profundas cañadas planteaban un desafío monumental. Sin embargo, con una mezcla de conocimiento europeo y técnicas locales, los jesuitas comenzaron a erigir lo que más tarde sería conocido como el acueducto más alto de América Latina.

Capilla de Gualupita, Cerro del Sacromonte Amecameca: Testigo del Tiempo y la Fe

 


En la cima del imponente Cerro del Sacromonte, en el municipio de Amecameca, Estado de México, se alza una joya arquitectónica impregnada de historia y devoción: la capilla de Gualupita. Este lugar, consagrado a la Virgen de Guadalupe, es mucho más que una simple estructura religiosa. Es un santuario de memoria, cultura y resistencia ante el paso del tiempo y los embates de la naturaleza. A través de sus muros desgastados y sus sencillos detalles ornamentales, se narra la historia de un pueblo, una fe, y una arquitectura que ha sido testigo de siglos de transformación.

Una Historia de Fe y Ruina

Los relatos históricos nos remontan a finales del siglo XVI, cuando en la cima de este cerro se encontraba una ermita llamada "La Santa Cruz", destruida por un terremoto en 1582, según narra el cronista indígena Chimalpahin. Décadas después, a finales del siglo XVII, se erigió la capilla actual, dedicada a la Virgen de Guadalupe, cuyas características arquitectónicas aún hoy evocan el arte y la espiritualidad de aquella época.

domingo, 13 de octubre de 2024

Castillo Sur de Popo Park: Un legado de piedra y romance




Enclavado en el enigmático paisaje de Popo Park, a la sombra de los volcanes que dominan el horizonte, se alza un castillo que parece extraído de un cuento medieval. El Castillo Sur, construido en la década de 1940, es mucho más que una simple edificación de piedra. Fue un regalo de amor, una ofrenda del Dr. Ángel Zimbrón y Paz a su esposa, y, hasta el día de hoy, sus robustos muros y elegantes torres narran una historia tanto de devoción como de nostalgia por tiempos pasados.

Una arquitectura que evoca épocas medievales

Este castillo tiene un estilo arquitectónico que recuerda a los castillos medievales europeos, con ciertos detalles que lo alinean al estilo neogótico o romántico, tan en boga a finales del siglo XIX y principios del XX. A medida que uno se acerca, lo primero que captura la atención es el uso rústico de la piedra natural en la fachada. Las piedras, sin mucho pulido ni tratamiento, parecen haber sido extraídas directamente del paisaje circundante, lo que le otorga al castillo un aire de fortaleza ancestral. Esta elección no es casual; los castillos medievales se construían con materiales disponibles en el entorno, enfatizando la durabilidad y defensa sobre la estética refinada.


El lenguaje gótico en los detalles

El Castillo Sur se presenta como un fiel exponente de la estética neogótica. Los arcos apuntados que adornan los ventanales de la planta superior y el marco de la puerta principal crean una sensación de verticalidad y ligereza, características esenciales de este estilo. Estos arcos ojivales, que en el pasado tenían funciones tanto estéticas como estructurales, aquí sirven para reforzar el aire romántico de la construcción.

En el lado izquierdo de la edificación, una torre circular se eleva hacia el cielo, coronada con almenas. Aunque estas almenas eran, en los castillos medievales, elementos defensivos que protegían a los habitantes durante asedios, en este caso son puramente decorativas. No obstante, su presencia remite al pasado bélico de las fortalezas europeas y le confiere al castillo una apariencia imponente y atemporal.